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La Semana Santa en la religión Yoruba

la semana santa en la religión yoruba

Hola a todos los seguidores de esta web y los seguidores del culto osha IFA hace un tiempo he venido observando como el sincretismo en nuestra tradición yoruba ha sido un patrón de conducta a seguir aun así cuando en ocasiones entra en contradicción con el verdadero sentido de nuestra religión un ejemplo de esto es la semana santa. En cuba en esta semana la gran mayoría de los Iyalorisha, babalorisha, Iworo, awo de orunmila paran todo tipos de actividades incluso hasta el saludo cotidianos de sus orisha, producto a la semana santa. Si bien es sabido que gracias al sincretismo fue que nuestra cultura yoruba pudo subsistir en el nuevo mundo, también es conocido de qué forma se produjo este hecho y que tanto tuvieron que soportar nuestros ancestros que fueron esclavizados, y castigados a base de cepo y látigo para poder lograr mantener su legado cultural. La semana santa es solo para los cristianos en nuestra tradición yoruba no existe tal semana de hecho los yoruba no se rigen por el calendario gregoriano, si no por un calendario natural que tiene su inicio en junio que es el solsticio de verano y es cuando empieza el inicio de la siembra. Las escritura nos enseñan a no violar tabúes ni tradiciones pero es contradictorio pq en esta semana santa violamos el rendir homenaje diario a nuestros orishas que es lo primero que debe hacer diariamente el seguidor de orisha. Que olofin colme nuestra vida de sabiduría y entendimiento.

Si algo es importante a la hora de seguir nuestra religión es la tradición, Osha e IFA se basan principalmente en la tradición y el respeto a los mayores, por falta de estos principios es que hoy nuestra religión es una cosa y antes era otra. Desde su instauración nuestra tradición se vio obligada a asumir cambios dentro de sus ceremoniales y forma de adoración a los Orisas, producto que se estaba instaurando en un nuevo mundo donde todo lo que lo rodeaba era totalmente diferente al medio en el que estaban acostumbrado nuestros ancestros a ejercer su sacerdocio y si bien es cierto que lo más importante es la fe (confianza o creencia en alguien o algo cuyas cualidades no necesitan ser demostrada). Por esa fe es que hoy podemos sentirnos dignos de nuestra cultura y tradición que fue el mayor legado que no dejaron nuestros ancestros, pero debemos estar claro en algo que nuestra tradición afrocubana es una tradición autóctona y sincretizada y que si hoy que no somos victima de la esclavitud del hombre, cada religioso y seguidor del culto a orisha aportara un poquito mas al estudio de nuestra raíces, al estudio de su linaje religioso, al perfeccionamiento de su espíritu, al saber predicar con el ejemplo la palabra de IFA que es el lenguaje de olodumare, y no a la adjudicación de protagonismo, al invento de ceremonias carentes de veracidad. Entonces hoy si pudiéramos decir que estamos por el camino correcto, que nuestros ancestros quienes nos guían desde aiye orun, estarían orgulloso porque realmente estamos haciendo lo que tenemos encomendado hacer que es preservar nuestra tradición pero rescatar los secretos perdido sin violar tabúes, ni tradiciones teniendo siempre presente que cuando la verdad llega la mentira se espanta y sale corriendo.
Awo orunmila – IFA Leri Alari

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La cabeza como una deidad

la cabeza como una divinidad

El awo que hizo adivinación para la cabeza, Ori omo Atete Ni Iran (conocido como Orí) se llamaba Amure Awó Eba Ona, quien vivió en el cielo.
Orunmila invitó a Amure a que hiciera adivinación para él acerca de cómo llegar a tener una fisionomía completa, porque ninguna de las deidades tenía cabeza en ese entonces. El Awó le dijo a Orunmila que frotara ambas palmas en alto y rogara tener una cabeza. Se le dijo que hiciera sacrificio con cuatro nueces de kolá, cazuela de barro y  esponja de jabón. Se le dijo que guardara las nueces en un lugar sagrado sin partirlas porque un visitante inconsecuente vendría más tarde a hacerlo.
Orí también invitó a Amure para hacer la adivinación y le dijo que sirviera a su ángel de la guarda con cuatro nueces de kolá, las cuales el no podía costear, aunque le señaló que sólo comenzaría a prosperar después de realizado el sacrificio.
Luego de realizar su propio sacrificio, Orunmila dejó las cuatro nueces de kolá en su lugar sagrado de Ifá como se le había dicho que hiciera. Poco después Eshu anunció en el cielo que Orunmila tenía cuatro bellas nueces de kolá en su lugar sagrado y que estaba buscando una divinidad para que las partiera.
Encabezadas por Ogún, todas las deidades visitaron a Orunmila una tras otra, pero él les dijo a cada una de ellas que no eran lo suficientemente fuertes para partir las nueces de kolá. Ellas se sintieron desairadas y se alejaron de él molestas.
Hasta el mismo Orishanlá visitó a Orunmila, pero este lo obsequió con distintas y mejores nueces de kolá, señalando que las nueces en cuestión no estaban destinadas a ser partidas por él. Como se sabe que Orishanlá nunca pierde la paciencia, este aceptó las nueces de kolá frescas que Orunmila le ofrecía y se marchó. Finalmente Orí decidió visitar a Orunmila, ya que él era la única divinidad que no había tratado de partir las misteriosas nueces de kolá, esencialmente cuando ni siquiera podía permitirse comprar aquellas con que se le había requerido servir a su ángel de la guarda. Entonces se dirigió rodando hasta la casa de Orunmila. Tan pronto como Orunmila vio a Orí acercarse rodando a su casa, salió a su encuentro y lo entró cargado. Inmediatamente Orunmila cogió la cazuela de barro, la llenó de agua y usó la esponja y el jabón para lavar a Orí, luego de secarlo, Orunmila llevó a Orí hasta su lugar sagrado y pidió que partiera las nueces de kolá porque desde hacía mucho estas le habían sido reservadas.
Luego de agradecer a Orunmila su honroso gesto, Orí rezó por Orunmila con las nueces de kolá para que todo lo que este hiciera tuviera cumplimiento y manifestación, a continuación Orí utilizó las nueces de kolá para orar por él mismo para tener un lugar de residencia permanente y muchos seguidores. Entonces Orí rodó hacía atrás y arremetió contra las nueces de kolá y estas se partieron con una ruidosa explosión que se escuchó a todo lo ancho y largo del cielo. Al escuchar el ruido de la explosión, todas las otras divinidades comprendieron de inmediato que finalmente habían sido partidas las nueces de kolá del lugar sagrado de Orunmila y todas sintieron curiosidad por saber quien había logrado partir las nueces que habían desafiado a todos, incluso a Orishanlá. Cuando posteriormente Eshu anunció que había sido Orí quien había logrado partirlas, todas las divinidades concordaron en que la cabeza era la divinidad indicada para hacerlo.
Casi inmediatamente después, las manos, los pies, el cuerpo, el estómago, el pecho, el cuello, etc, quienes hasta entonces habían tenido identidad específica, se reunieron todos y decidieron irse a vivir con la cabeza, pues antes no habían comprendido que esta fuera tan importante. Juntos, todos, levantaron a la cabeza sobre ellos y allí, en el lugar sagrado de Orunmila, la cabeza fue coronada como Obá del cuerpo. Es a causa del papel desempeñado por Orunmila en la fortuna de Orí, que la cabeza toca el suelo para demostrar respeto y reverencia a Orunmila hasta el día de hoy. Esta también es la razón de que a pesar de ser la más joven de todas las divinidades, Orunmila, sea la más importante de todas ellas.
Para que el hijo de Ejiogbe viva mucho tiempo en la tierra, él debe buscar quien inteligentemente le prepare un jabón de baño especial.
Eyiogbe es el odun patrón de la cabeza, porque fue él en el cielo quien realizó el sacrificio que convirtió a la cabeza en rey del cuerpo.
Ejiogbe ha resultado ser el más importante Olodu de Orunmila en la tierra y a pesar que originalmente era uno de los más jóvenes él pertenece a la segunda generación de los profetas que se ofrecieron para venir a este mundo para mediante el ejemplo, hacerlo un mejor lugar para los que lo habiten.
El fue un Olodu de Orunmila muy caritativo tanto cuando estaba en el cielo como cuando vino a este mundo.

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El tabaco en las ceremonias religiosas

El tabaco no es oriundo de Cuba. De acuerdo con los investigadores, hace unos 5000 años los indios de Sudamérica conocían los efectos de la hoja del tabaco, sobre todo sus efectos “medicinales”. Por ejemplo, los aborígenes del Amazonas, los aruacos de la cuenca del Orinoco y más al norte, los aztecas, lo usaron como antídoto contra el implacable veneno de las serpientes. Se estima que esta planta es originaria de la zona andina, cerca del lago Titicaca (Zona entre Bolivia y Perú), donde se le conocía quizás desde el año 3000 A.C. De la mano de los aruacos, por la emigración aborigen, llegó a la isla de Cuba. Se dice que los aborígenes preparaban la planta de cinco maneras fundamentales: en zumo, polvo, pasta, humo y en tisana. Muchas veces la “fumaban” por la nariz, auxiliándose de un artefacto parecido a una cerbatana. Aparte de fumarlo, el humo del tabaco fue adquiriendo para la cosmogonía aborigen una importancia significativa y su presencia en los ceremoniales y rituales religiosos fue aumentando. Los mayas y los aztecas fueron dos de las culturas más antiguas que vivieron en Centroamérica y México y usaban el tabaco. Los jeroglíficos (escritura representada por pinturas), jarros y vasijas de barro pintados por los mayas muestran gente fumando tabaco. Estas culturas usaban el tabaco para ahuyentar a los malos espíritus. Los aztecas hacían también sacrificios a sus dioses con tabaco. Con la llegada de los españoles a América se inició un proceso de transculturación que produjo enormes cambios en todos los órdenes. El tabaco se internacionalizó y se hizo de paso popular en varias etnias. La visión ritualista y mágica sobre el tabaco fue absorbida de un modo natural por los esclavos africanos, que eran traídos a Cuba a medida que los conquistadores españoles diezmaban y llevaban al exterminio a la población nativa. Aunque la esclavitud, los trabajos forzados y el maltrato agotaron con prisa a la población autóctona y la ritualidad indígena del tabaco duró tan poco como sus sostenedores, en ese breve tiempo los nuevos pobladores de Cuba, agobiados por la experiencia colonial, se acostumbraron a consultar con el behique (chamán) indio, y después con el babalawo. En ambas ocasiones estuvo presente el tabaco. En esta mezcla de religiones autóctonas, los negros esclavos y libertos aprendieron el uso del tabaco, sus hojas y humo como depurativo y vehículo de comunicación con sus espíritus ancestrales. El tabaco se fue introduciendo en los ritos a los Òrìşàs (Òrìşhàs), incluso en los adivinatorios y más allá. Con el paso del tiempo se hace parte de la cultura religiosa africana que enraíza en Cuba y se diversifica en una suma de religiones o variantes de profunda raigambre
Mo dúpẹ́ Pùpọ́ ¡Muchas gracias! Ifáràbàle Ilé Ifá Ìwà Sùúrù