Aggayu Sola a la orilla del río

patakin aggayu
¡Hola a todos! Hace tiempo no visitaba Osha Social y hoy que vuelvo con gran placer, les regalo una historia muy linda:

Aggayu Sola era un hombre gigantesco y fuerte y un viajero incansable. Un día llega a orillas de un río donde había gente reunida y se dispuso a cruzarlo, pero Oshún decidió impedírselo, tal vez porque no le gusto su aspecto amenazador. Apenas Aggayu Sola metió sus enormes pies en el río, Oshún revolvió las aguas, que golpearon con ímpetu los tobillos del Aggayu, el cual fue dar al fondo fangoso con toda su impresionante humanidad, mientras los presentes se burlaban y se reían de su torpeza.

Varios días permaneció Aggayu Sola a la orilla del río, aun cuando la gente ya se había ido. Estaba determinado a cruzarlo, pero cada vez que lo intentaba, Oshún revolvía las aguas y cada vez el gigante tenía que abandonar, vencido y lleno de lodo. Por fin, se agotó la paciencia. Ninguna mujer iba a poder contra él, así fuera la dueña del río. Espero a que las aguas estuvieran tranquilas, señal de que Oshún se había dormido en medio de un remanso y silenciosamente, se aproximó a un inmenso árbol. Abrazando el grueso tronco, Aggayu Sola lo levanto, arrancándolo de la tierra con todo y raíces. Lo sostuvo como si fuese un ariete y cargo contra el río. Oshún despertó sobresaltada ante el retumbar de los pasos del gigante y al verlo venir de esa manera tan belicosa, se asustó tanto que se olvidó de revolver las aguas y lo dejó pasar.

Aggayu Sola llego sin novedad a la otra orilla del río y aventando el árbol, vino a hacer las paces con Oshún. Desde ese día, ambos se volvieron amigos inseparables.

Mo dúpẹ́ Pùpọ́!

¡Muchas gracias!

Kí gbogbó Òrìşà gbé àwúre fún o!

¡Que todos los Orishas consumen suerte positiva para ustedes!

Àşẹ, Àşẹ, Àşẹ, o!

¡Así sea, así sea, así sea!

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